Otro mundo puede ser posible Enseñanza desde Ostula, Méjico

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“Con la memoria a flor de piel y los corazones llenos de rabia, pero también con la esperanza que Ostula nos enseña que otro mundo es posible, cuando se construye con tanto amor a la vida que se está dispuesto a dar la propia,  para defender la vida colectiva, hoy exigimos alto a la guerra, justicia para el pueblo de Ostula, justicia para Don Trino y castigo para sus asesinos”: pronunciamiento de periodistas y activistas a cuatro años de su asesinato.

Aquí el texto completo del pronunciamiento:

A cuatro años del asesinato de Don Trino en Ostula

A los pueblos de México y del Mundo

El 6 de diciembre de 2011, hace cuatro años, fuimos testigos del terror y la barbarie que el Estado mexicano ha impuesto como norma al pueblo nahua de Santa María Ostula; ubicado en la sierra costa del estado de Michoacán. Hay que recordar que en 2009, como resultado de un largo proceso de lucha y organización regional, el pueblo de Ostula logró recuperar 1,200 hectáreas de tierras que les habían sido arrebatadas por supuestos “pequeños propietarios” y en las cuales fundaron el poblado de San Diego Xayakalan.

Recordemos también que en 2011 miles de personas en todo el país se movilizaban en torno al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) para exigir justicia para las víctimas y alto a la guerra contra la población, demandas a las que se sumaron organizaciones sociales y comunidades indígenas para las que la guerra no es un asunto de diccionarios sino una dolorosa realidad, como es de Ostula.

Como parte de las diversas acciones emprendidas por el MPJD, se organizó una caravana de observación y solidaridad a la comunidad de Ostula. La caravana coincidiría con una consulta interna que tenía por objetivo ratificar la decisión de defender las tierras comunales en el marco del diálogo con el gobierno federal para la solución del conflicto agrario con  los “pequeños propietarios”. Ese día se concluiría con un largo proceso de organización, diálogo y resistencia en el que fueron asesinados varios líderes comunitarios.

En dicha caravana viajabamos periodistas, activistas sociales, académicos, integrantes del MPJD y José Trinidad de la Cruz, Don Trino. La caravana nunca llegó a su destino, en su trayecto fue abandonada por la patrulla de la policía federal que “resguardaba” nuestra  seguridad y poco  después, al ir saliendo de Xayakalan, fue emboscada por un grupo armado que nos secuestró durante aproximadamente 40 minutos, tiempo en que torturaron a Don Trino, cuyo cuerpo sin vida fue localizado un día después. El cuerpo de Don Trino presentaba una oreja cercenada, cuatro disparos de armas de fuego y múltiples signos de tortura.

Don Trino era uno de los líderes más comprometidos en la lucha emprendida por los comuneros de Ostula por la defensa y recuperación de su territorio, lucha que desde el año 2008 hasta la fecha ha cobrado la vida de 34 comuneros, entre ellos Pedro Leyva, quien era miembro de la Comisión por la Defensa de los Bienes Comunales, integrante de la Guardia Comunal y representante de la comunidad de Santa María Ostula frente al MPJD.

La guerra desatada contra Ostula encuentra sus dimensiones en un conflicto que involucra corporaciones nacionales y trasnacionales, grupos criminales como los Caballeros Templarios, y a los gobiernos municipales, estatales y federales que solapando el acoso y asesinato de comuneros, lograron que el terror se convirtiera en método de control y despojo.

Tras la muerte de Don Trino siguieron dos años en los que el exilio fue la constante para cientos de familias que se alejaban para proteger su propia vida. Esta violencia permitió el saqueo de maderas preciosas y minerales de los territorios comunitarios indígenas y campesinos de la región, sobre todo en los municipios de Aquila, Coahuayana y Chinicuila. El despojo mediante violencia y la utilización de maquinaria del gobierno municipal, el transporte y posterior exportación de lo saqueado a través de los puertos de Lázaro Cárdenas y Manzanillo era lo cotidiano.

El hostigamiento, la represión y la violencia generalizada operada desde los órganos del Estado y los grupos narcoparamilitares, han buscado debilitar la organización y defensa de la madre tierra, lo que ha costado decenas de vidas y varios desaparecidos. También es parte de esa estrategia la agresión del Ejército Mexicano ocurrida el día 19 de julio del 2015, cuando militares abrieron fuego en contra de comuneros de Ostula en el municipio de Aquila y asesinaron al niño Hidelberto Reyes García, de 12 años de edad.

La anterior agresión fue parte del operativo que siguió a la detención del comandante de la policía comunitaria de Ostula, Cemeí Verdía Zepeda; quien ha sobrevivido a dos atentados ocurridos en diciembre de 2014 y mayo de 2015. Tras esos dos intentos de asesinato en su contra, fue detenido por elemento del Ejército Mexicano bajo el cargo de posesión de armas de uso exclusivo del Ejército, delito del cual fue absuelto. Pero para impedir su liberación se le fabricó un nuevo delito, el de homicidio; del que también fue absuelto. Sin embargo, inmediatamente después de su segunda absolución, le fue iniciado otro juicio por homicidio, con las mismas características que el anterior. Por este motivo hoy permanece preso en el Penal de Mil Cumbres, en Morelia, Michoacán.

En estos momentos la comunidad de Santa María Ostula mantiene un bloqueo en la carretera costera para exigir que el gobierno cumpla su palabra de atender las exigencias de paz, justicia y seguridad; comenzando por la liberación inmediata y sin condiciones del comandante Cemeí Verdía.

Nosotros, con rabia y dolor, hoy recordamos a Don Trino, compañero de batalla de Cemeí desde los tiempos más oscuros y peligrosos de esta histórica y heroica lucha. Lo recordamos en medio de la guerra que no para y que pese a las medidas cautelares dictadas a favor de la comunidad por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en septiembre de 2010, sigue cobrando víctimas en los que la impunidad es la constante..

La lucha de los pueblos nahuas de la sierra costa de Michoacán, es para que Ostula no vuelva a ser ese espejo de muchos lugares dolidos del país, donde es imposible distinguir quién es el criminal, quién el empresario y quién el gobierno; espejo con el que nos encontramos aquel 6 de diciembre de 2011.

Recordamos a Don Trino como un hombre valiente al que paramilitares con la complicidad del Estado asesinaron para golpear esta resistencia histórica con miras a terminar con ella, objetivo que hoy se sigue buscando con la detención del comandante Cemeí Verdía Zepeda y la amenaza de desarticular el trabajo de los policías comunitarios de Ostula y de la región sierra costa.

Con la memoria a flor de piel y los corazones llenos de rabia, pero también con la esperanza que Ostula nos enseña de que otro mundo es posible cuando se construye con tanto amor a la vida que se está dispuesto a dar la propia para defender la vida colectiva, hoy exigimos alto a la guerra, justicia para el pueblo de Ostula, justicia para Don Trino y castigo para sus asesinos, castigo para los responsables de los 34 comuneros asesinados hasta el día de hoy y presentación con vida de los 5 desaparecidos.  Advertimos que atentar contra el ejercicio de la seguridad comunitaria puesta en práctica por Ostula, sería un crimen de lesa humanidad, pues el resultado inmediato sería la muerte de muchos comuneros más, la reactivación del saqueo de recursos naturales y el despojo de sus tierras y playas para el beneficio de unos cuantos poderosos.

Hacemos nuestras las exigencias de la comunidad de Santa María Ostula:

  1. La libertad inmediata de Cemeí Verdía Zepeda y cancelación de las órdenes de aprehensión que existen en contra de otros integrantes de la policía comunitaria y de los grupos de autodefensa de la región.
  2. Castigo a los culpables del asesinato del niño Hidelberto Reyes y reparación integral del daño a la familia y la comunidad por la agresión del 19 de julio de 2015.

  3. Desmilitarización de la región de la Costa-Sierra de Michoacán.

  4. Respeto y otorgamiento de garantías para el funcionamiento de la policía comunitaria de los municipios de  Aquila, Coahuayana, Chinicuila y Coalcomán.

  5. Desmantelamiento de los grupos paramilitares que operan en la región y de la estructura política y económica que los sostiene.

A T E N T A M E N T E

Pietro Ameglio

Cristian A. Chávez

Gabriela Delgadillo Guevara

Gisela Delgadillo Guevara

Alejandra Guillén

Citlali Hernández

Raúl Romero Gallardo

Raúl Torres

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