efemérides. América genocidio, patriarcado y la resistencia de la mujer indígena

La comunidad Aymara se mantuvo intacta por siglos. Su filosofía basada en mantener el equilibrio desde su existencia con la de la naturaleza y el respeto por la madre tierra les permitía mantener una cultura sana en medio de la solidaridad y el respeto por los derechos. Una forma de mantener conexión con sus ancestros.

La colonización española produjo una ruptura de la cultura de muchos de los pueblos indígenas de América Latina. Soportaron las más grandes atrocidades que hicieron fuerte su resistencia. Aunque dentro de la filosofía del pueblo Aymara predominaba la no violencia entre su comunidad, los crueles atropellos de los colonos españoles los obligó a instaurar los primeros brotes de rebelión.

La resistencia de la mujer indígena

El papel de las mujeres fue fundamental en la lucha. Bartolina nació en medio de esa época sangrienta. El pueblo mágico y tranquilo que mantuvo la comunidad Aymara se debatía entre la desesperación de resistir y sobrevivir ante la brutalidad de los colonos españoles.

Los padres de Bartolina eran comerciantes que viajaban haciendo intercambio de alimentos que llevaban para las regiones que aún no lo producían. Esta tarea fue incrementando los cultivos en la comunidad. La actividad además le permitió a la familia conocer las diferentes culturas que existían en la región, así como la hoja de coca y los aportes a la salud y las piezas de textiles empleadas. Bartolina viajó por valles, ciudades y el departamento de la Paz dándose cuenta del maltrato y torturas que sufrían sus hermanos indígenas.

La heroína vio como las jóvenes antes de casarse eran violadas por los soldados españoles y los curas católicos. Eran encerradas y obligadas a tejer para los “caballeros españoles”. Golpeadas, violadas, maltratadas e insultadas, muchas mujeres preferían el suicidio antes que seguir presenciado el genocidio del pueblo Aymara. Bartolina era proveniente de la comunidad T’allas, un pueblo guerrero y laborioso que era visto con respeto.

Bartolina conoció a Tupak Katari de la comunidad Aymara, con quien se casó y juntos empezaron a establecer ideas y estrategias libertarias y emancipadoras. En ese intento de libertad la pareja conoció a Tupak Amaru, un gran guerrero Quechua. Así se unieron los grupos Quechua-Aymara en una convergencia de criterios, tácticas y estrategias de lucha.

Con esta unión, Bartolina conoce a Micaela Bastidas, la compañera de Tupak Amaru con quien establecen una relación de fraternidad y lucha. Bartolina ingresó al ejército Aymara de Liberación, conducido por Tupak Katari cuando tenía 25 años de edad. La misión fundamental era reivindicar la Sociedad Comunitaria de Ayllus frente al sistema esclavista de las haciendas y la esclavitud española.

La guerra de los Quechua-Aymara

En 1781 Tomás Achu, un Aymara que estaba aguantando hambre con sus hijos fue a pedir al corregidor español Joaquín Alos que no le quitara la tierra y este lo asesino. Esta situación encendió la indignación de las comunidades indígenas. La furia de las mujeres guerreras explotó y los españoles atacaron sin misericordia.  El cura Viacha, de inmediato exigió que se eliminara a esa población indígena considerada  como peligrosa.

Fue entonces cuando se produjo la masacre de Viacha en 1781. El corregidor español Segurola, que fue un degollador de indígenas, envió 700 hombres para que matara a la población indígena que no tuviera el visto bueno del cura. Así fue asesinada y degollada, quemada viva y torturada gran parte de la comunidad indígena de Viacha. Los españoles saquearon las cosechas, los ganados y se devolvieron a la Paz. Los mismos españoles se extrañaban por la resistencia que mantuvo la comunidad Aymara que aunque heridos de muerte pelearon hasta el final.

A partir de esta guerra Bartolina asumió el mando del Ejército de Liberación Aymara. Los españoles se enteraron de la situación y emprendieron el operativo para capturar a la heroína. Siza autorizó realizar un cerco sobre la Paz que duró 109 días. Esto dejó sin alimentos a los habitantes de dicha ciudad. Las fuerzas españolas pidieron refuerzos y salieron a robar a las comunidades indígenas dejando nuevas masacres. Bartolina fue capturada.

Segurola mantenía encadenada a Bartolina donde era torturada, pero la mantenía  viva para ser usada como trampa y capturar a su compañero Katari. Un año más tarde, el 5 de septiembre de 1782, Bartolina Sisa y Gregoria Apaza son llevadas desnudas a las calles de Chuquiago, La Paz. Ambas tenían signos de intensa tortura y fueron atadas cada una a la cola de un caballo con una soga en el cuello y una corona de espinas. Los españoles le cortaron los pechos a Bartolina y le arrancaron la lengua. Luego de muerta en la horca, Bartolina fue descuartizada. Lo mismo hicieron los españoles con Gregoria Apaza, compañera del inca Tupak Amaru.

El recuerdo de Bartolina dejó grandes enseñanzas a las mujeres latinoamericanas. Supo inspirar confianza y seguridad a sus seguidores ganándose el respeto y lealtad, frente a la tiranía española. Cada cinco de septiembre se conmemora el día internacional de la mujer indígena.

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