Colombia y la silla vacía, Juanita León : Uribe sigue siendo el rey

…”Tras el triunfo del No, el discurso del presidente Juan Manuel Santos y de Timochenko, y especialmente el del ex presidente Álvaro Uribe, una cosa queda clara sobre el futuro: se avecina una crisis política de hondas proporciones.

Después de conocer los resultados,Santos reconoció la victoria del No, anunció que va a mantener el cese bilateral con las Farc y anunció que mañana va a convocar “ a todas las fuerzas políticas –y en particular a las que se manifestaron hoy por el NO– para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir.”

La respuesta de Uribe se tardó en llegar. Dos horas después de la alocución presidencial y de que las Farc dijeran que “la palabra seguiría siendo su única arma”, el ex presidente y senador leyó un discurso que mostró varias cosas.

La primera es que se puso como el líder del país. Y planteó una agenda de gobierno que va mucho más allá de la negociación con las Farc, arrancando por aportar a lo que llamó un pacto o un acuerdo nacional.

Incluyó un rechazo de frente a la reforma tributaria que planea presentar el Gobierno (“El riesgo de perder el grado de inversión no se evita con más impuestos, en este difícil momento, que empeoren la expansión empresarial y la diezmada capacidad adquisitiva de los pobres“, dijo), habló de la familia en su concepción más tradicional (“reiteramos la necesidad de estimular los valores de la familia, sin ponerla en riesgo. Los valores de familia, defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales.”) e incluso se refirió a la necesidad de “una educación universal, de calidad, como cabeza de la política social.”

Lo segundo, de su discurso, es que buscó no agredir a las Farc. Por el contrario, habló de darles protección y se refirió directamente a los “señores de las Farc” pidiéndoles que “permitan el disfrute de la tranquilidad”.

Es claro que tanto Santos como Uribe quieren que las Farc esté con ellos.

Y tercero, se apropió del discurso de la paz: arrancó su discurso diciendo “El sentimiento de los colombianos que votaron por el Sí, de quienes se abstuvieron y los sentimientos y razones de quienes votamos por el No, tienen un elemento común: todos queremos la paz, ninguno quiere la violencia”

Por último, no dijo nada sobre la invitación de Juan Manuel Santos.

Todo lo anterior sumado es un indicio de que ahora arrancará un pulso (¿continuará?) para ver quién se gana el lugar en la Historia de hacer la paz con las Farc.

En el entretanto, el país seguramente entrará en una situación de inestabilidad política y económica.

La inestabilidad

Aunque después del discurso de Timochenko y de Santos se sintió un cierto alivio de que el triunfo del No no significaba un regreso inmediato al conflicto armado, el discurso de Uribe dibuja un escenario muy complejo políticamente.

Porque más allá de la retórica de la paz, su discurso en realidad plantea unas condiciones muy complejas para la renegociación del acuerdo con la guerrilla.

Aunque no menciona las palabras impunidad, elegibilidad política o castrochavismo que utilizó para oponerse a los acuerdos en la campaña, en los “correctivos” que menciona en su discurso están los ejes del pacto logrado entre Santos y las Farc.

Por ejemplo, dice que le parece “fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible”.

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